Este viernes 5 de junio una noticia sacudió al mundo de la cultura popular argentina con una fuerza que pocas veces se siente. Carlos Alberto “El Indio” Solari, leyenda absoluta del rock nacional, falleció a los 77 años tras una larga batalla contra el Parkinson, una enfermedad que lo fue alejando de los escenarios sin lograr nunca apagar su voz.
El cantante murió en su domicilio de Parque Leloir, en la localidad de Ituzaingó, y según informaron medios nacionales, se realizará una autopsia por protocolo para establecer formalmente las causas de su muerte. La zona, que le era familiar y donde eligió vivir lejos de los flashes, fue también el lugar donde lo encontró su último viaje.
Carlos Alberto Solari fundó Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota junto a Skay Beilinson en el año 1976, y desde allí encabezó una trayectoria de más de veinte años con diez álbumes de estudio y cientos de shows a lo largo y a lo ancho del país. En esos discos nacieron himnos que hoy son patrimonio colectivo de varias generaciones, como “Ji Ji Ji”, “Todo un Palo”, “El Pibe de los Astilleros”, “La Bestia Pop” y “Juguetes Perdidos”, entre tantos otros. Oktubre, el álbum de 1986, es quizás el trabajo más emblemático de esa etapa y uno de los discos más importantes de la historia del rock en castellano.
Tras la disolución de la banda en 2001, Solari continuó su carrera como solista y en 2004 lanzó su primer álbum en solitario, El Tesoro de los Inocentes (Bingo Fuel), recibido con enorme entusiasmo por sus seguidores, al que luego siguieron Porco Rex, El Perfume de la Tempestad, Pajaritos, bravos muchachitos y El Ruiseñor, el amor y la muerte, cada uno con la misma profundidad lírica que lo caracterizó desde sus inicios.
Su último recital en vivo tuvo lugar en Olavarría en 2017, un evento que volvió a demostrar la magnitud de su convocatoria, y desde entonces se volcó al trabajo en estudio y a la publicación de libros, mientras su salud comenzó a ocupar un lugar cada vez más central en su vida pública.
Con el paso de los años construyó una figura única dentro de la cultura argentina, caracterizada por su bajo perfil mediático, su fuerte conexión con el público y una obra que trascendió ampliamente el ámbito musical. Su partida marca el cierre de una etapa para miles de seguidores que encontraron en sus canciones una voz propia y un refugio de resistencia cultural.
Su última aparición pública fue en enero pasado, a través de un mensaje grabado al recibir el Honoris Causa de la Universidad de Buenos Aires. Fue, a su manera, una despedida a la altura de quien siempre eligió sus palabras con precisión y sus silencios con la misma intención.
El conurbano bonaerense, tierra que hizo suyas sus canciones como pocas otras regiones del país, despide hoy a uno de los artistas más grandes que dio la música popular argentina. El Indio se va, pero sus versos quedan. Esperemos que se cumpla uno de sus versos: “Cuando la noche es más oscura, se viene el día de tu corazón”, para asi poder sobrellevar esta triste noticia.



