El barrio que nació de un estudio de cine: la historia olvidada de Baires Films

Hay un barrio en Don Torcuato cuyo nombre guarda un secreto que pocos vecinos conocen. El barrio Baires no se llama así en honor a Buenos Aires, como muchos suponen. Su nombre viene de un estudio de cine que funcionó allí durante décadas y que alguna vez fue uno de los más importantes de América Latina.

Libertad Lamarque, Eva Duarte, Olmedo, Porcel y hasta actores de Hollywood pisaron un mismo estudio en Don Torcuato. Hoy, el barrio que lleva su nombre es el único recuerdo visible de aquel sueño.

El nacimiento de un sueño

Los Estudios Baires fueron construidos en 1938 por Eduardo Bedoya, subdirector y administrador del diario Crítica, quien en sociedad con Natalio Botana, propietario del periódico, creó la empresa Baires Films S.R.L., una suerte de división cinematográfica del emporio periodístico.

Los años treinta en Argentina eran un gran caldo de cultivo para la industria cinematográfica nacional, el cine era un enorme negocio y diferentes empresarios invertían grandes sumas en la construcción de estudios. Así nacieron Pampa Film en Vicente López en 1936, Argentina Sono Film en San Isidro en 1937, y Baires Films en Don Torcuato en 1938.

Las estrellas que pisaron Torcuato

En esos estudios se produjeron films dirigidos en buena parte por un joven Daniel Tinayre, por el norteamericano John Reindhardt o el prestigioso Luis Saslavsky, protagonizados por grandes figuras del cine argentino de la época: Luis Arata, Enrique Santos Discépolo, Mecha Ortiz, Tita Merello, Berta Singerman y Tilda Thamar, entre muchos otros. Por las mismas calles de Don Torcuato también caminaron Libertad Lamarque y una entonces desconocida Eva Duarte.

En 1943, con la muerte de Natalio Botana, sumada a la crisis del celuloide, los estudios debieron cerrar sus puertas. Muchos de los títulos producidos entre 1941 y 1943 desaparecieron. Pero la historia no terminó ahí.

La resurrección y la era dorada

En 1949, Bedoya reabrió los estudios. Películas como Dock Sud, Mercado de Abasto y casi toda la producción de Los Cinco Grandes del Buen Humor se rodaron en Baires. Con el tiempo, durante varios años fue uno de los estudios de filmación más importantes de América Latina.

Una de las películas más grandes filmadas allí fue La Patagonia Rebelde (1974), de Héctor Olivera. También las comedias de Olmedo y Porcel.

Cuando Hollywood llegó a la 202

El capítulo más insólito llegó en los años 80. A principios de esa década, la cotización del dólar favorecía a los norteamericanos y Argentina era el lugar ideal para productores anglosajones que querían rodar films con muy bajo presupuesto.

Maqueta antigua de los Estudios Baires

Roger Corman, el legendario “rey del cine clase B”, mentor informal de Francis Coppola, Martin Scorsese, James Cameron y Jack Nicholson, llegó a un acuerdo con la productora argentina Aries y entre 1982 y 1990 coprodujeron diez películas de bajo presupuesto filmadas en los estudios de Don Torcuato.

La convivencia era, cuanto menos, pintoresca. La leyenda cuenta que en un estudio se filmaba una película de bárbaros peleando contra monstruos, rodeados de chicas en trajes de fantasía, mientras en el estudio de al lado Porcel y Olmedo rodaban otra película.

David Carradine, el famoso protagonista de la serie Kung Fu, fue el actor más importante que trajo Corman a Argentina. Según cuentan las crónicas, se portó bastante bien durante su estadía: abusó poco del alcohol y le agarró el gusto al mate. Incluso mantuvo la calma cuando varios fanáticos de las artes marciales se acercaron al estudio en Don Torcuato con intención de desafiarlo a pelear.

El legado que queda

Parte de las instalaciones se incendiaron en junio de 1997, apenas unos días antes del comienzo de la filmación de Tango, de Carlos Saura, aunque eso no impidió la realización de la película. Años después, la productora Polka pasó a filmar en los estudios Baires, al igual que Disney, y los estudios permanecen en el mismo lugar de siempre, en Rincón 701, Don Torcuato.

Hoy el barrio que rodea aquel predio lleva su nombre como único monumento visible a esa historia. Muchos de los vecinos que viven en el barrio Baires no saben que caminan todos los días sobre el suelo donde alguna vez actuaron las mayores estrellas del cine argentino, y donde Hollywood, aunque fuera de clase B, también se asomó a la Panamericana.

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