Atlético de Rosario se impuso 32–30 con un golpe de drop de Manuel Nogues sobre el final. El equipo de Don Torcuato volvió a casa con las manos vacías pese a una remontada épica en el segundo tiempo que lo tuvo a un paso de la victoria.
Un arranque prometedor que no duró
El partido arrancó bien para el conjunto de Don Torcuato. A los 12 minutos, un scrum propio derivó en un try de Bautista Farise, número 13 que reemplazó a Ramón Fernández Miranda, convocado a los Pumitas, y Ormaechea no falló la conversión. Hindú se fue al frente 7–0.
Pero Rosario encontró su juego. Un penal de Nogues, un try de Tomás Cornejo tras una pérdida por mal pase de Hindú, otro penal y un try de Lucas Malanos pintaron un primer tiempo negro para los visitantes. El local se fue al descanso con trece puntos de ventaja y un marcador de 20–7.
La remontada que casi fue
El segundo tiempo Hindú salió con todo. Ormaechea apoyó un try luego de un scrum y lo convirtió para recortar a 20–14. Facundo Gattas marcó dos veces con un maul tras line que le funcionó a la perfección al equipo visitante, y el partido quedó 26–24 con Rosario todavía arriba. A los 70 minutos, Farise convirtió un penal que puso el marcador 27–26 a favor de Hindú por primera vez desde los primeros minutos.
El final que no perdona
Lo que vino después fue una guerra de palitos. Nogues devolvió la ventaja a Rosario a los 76 minutos para el 29–27. Farise respondió con otro penal al minuto 77 para que Hindú volviera a ponerse arriba, 30–29. Con el tiempo cumplido, Rosario ganó un line cerca del ingoal y Nogues ejecutó el drop que liquidó todo. Final: 32–30, triunfo local.
El try anulado a los 67 minutos por obstrucción fue otro golpe duro para Hindú. De haberse convalidado, el marcador habría cambiado por completo la dinámica del cierre. Ormaechea fue el jugador más determinante del equipo de Don Torcuato: anotó un try, convirtió otro y aportó desde el scrum en varias jugadas clave. Farise también tuvo una actuación destacada con tries y penales cruciales en el cierre.
Hindú se queda con la sensación de que le ganaron desde el pie un partido que mereció otro resultado. En el rugby, como en la vida, a veces no alcanza con hacer muchas cosas bien.



