Desde que el concejal Sebastián Rovira puso en marcha su plataforma web de denuncias vecinales, los reclamos de Don Torcuato empezaron a tener un canal directo y concreto para hacerse escuchar. En los últimos días, varios vecinos utilizaron la herramienta para poner en palabras problemáticas que hace tiempo golpean al barrio: inseguridad, venta de droga, falta de cámaras y hasta el estado de la vía pública.
La herramienta de Rovira, un canal para que el vecino no se calle
Uno de los objetivos declarados de la plataforma impulsada por Rovira es que los vecinos puedan denunciar sin exponerse públicamente, algo que en varios de los relatos aparece como una preocupación central: el miedo a represalias por “ser buchón” frena que muchos reclamos lleguen a las autoridades por otras vías. La existencia de este espacio, según se desprende de las denuncias recibidas, funciona como una alternativa concreta frente a esa parálisis.
Denuncian venta de droga e inseguridad cerca de calle Gral. Pacheco
A través de la web, un vecino relató que en la zona de la calle General Pacheco, detrás del arroyo Basualdo, hay un punto donde, según su testimonio, se vendería droga desde hace aproximadamente dos años. El relato describe un ida y vuelta constante de personas que permanecen apenas unos segundos en el lugar antes de retirarse, un patrón que el vecino asocia a un modo de operar de venta al paso.
La denuncia agrega que en la zona hay una cámara municipal, y que los vecinos se preguntan por qué esos movimientos, a simple vista llamativos, no derivan en ningún tipo de intervención. No hay forma de confirmar desde este medio los motivos de esa falta de respuesta, pero el reclamo de fondo es claro: piden que el municipio revise el funcionamiento del sistema de cámaras en ese punto y que la situación sea atendida, sobre todo porque, según se describe, en la cuadra también juegan chicos.
Robos e inseguridad en Fray Justo Santa María de Oro
Otra denuncia recibida a través de la plataforma de Rovira apunta a la calle Fray Justo Santa María de Oro, señalada por el vecino como una “zona roja” de robos. Según el relato, de noche, hasta la altura de Ruta 202, es uno de los tramos más oscuros y transitados de la zona, y se menciona que personas que circulan con changuitos o carros de recolección de residuos y poda serían utilizadas, en algunos casos, para relevar información con fines delictivos. El vecino sostiene que ya se registraron varios episodios de robo en Don Torcuato vinculados a esta dinámica.
Sin cámaras de seguridad en Baires
En Baires, un vecino contó que hace dos meses intentaron robarle el auto. Al querer radicar la denuncia y solicitar las grabaciones de las cámaras de seguridad, le informaron que en toda la zona de Félix Frías no hay cámaras instaladas. El reclamo pone el foco en un vacío de infraestructura que, además de dificultar la prevención, complica cualquier investigación posterior ante un hecho delictivo.
Reclamos por animales muertos en la vía pública
No todas las denuncias recibidas por la plataforma de Rovira son sobre inseguridad. En la calle Camacua, un vecino reportó la presencia de un loro muerto en plena calle desde hace varios días. Y sobre calle Richieri, otro vecino relató que desde hace una semana hay una paloma muerta en la vía pública que, con las lluvias recientes, sigue en el mismo lugar, generando preocupación por la posible propagación de enfermedades. Ambos reclamos apuntan a la falta de respuesta municipal en materia de higiene urbana.
El rol de la plataforma de Rovira hacia adelante
El conjunto de denuncias recogidas en pocos días a través de la web impulsada por Rovira muestra la diversidad de reclamos que atraviesan a los vecinos de Don Torcuato: desde la inseguridad y la venta de droga hasta la falta de cámaras y el estado de la vía pública. La continuidad de este canal dependerá, en gran medida, de que las autoridades municipales den respuestas concretas a los reclamos que allí se acumulan. Por ahora, la herramienta de Rovira ya cumplió un primer objetivo: darle un lugar a los vecinos que sentían que nadie los escuchaba.



