enciende señales de alerta que el municipio, hasta ahora, optó por ignorar.La crisis sanitaria en el distrito de Tigre no es nueva. Tampoco es invisible. Desde hospitales públicos hasta clínicas privadas, los reclamos de vecinos de Don Torcuato, General Pacheco y otras localidades del partido se acumulan sin respuesta institucional. El municipio que conduce Julio Zamora no intervino, no respondió y no explicó.
Un padre que murió en una ambulancia entre tres hospitales
El testimonio lleva semanas circulando en redes sociales y plataformas vecinales. Un vecino de la zona describió lo que vivió con su padre: “Hace diez meses, desde la sala de Dique pidieron el traslado al HDI de Benavídez. Cuando llegamos ahí, no lo quisieron recibir. Lo mandaron a Pacheco. Cuando la ambulancia se dirigió a Pacheco, les dijeron que tampoco lo recibirían, que lo llevaran al Norex, hospital viejo de Tigre. Cuando llegamos ahí tampoco lo quisieron recibir. Estuvo un montón de tiempo en la puerta del hospital dentro de la ambulancia. Así que lo bajaron y a los minutos nos dijeron que había fallecido, después de tres horas paseándolo arriba de una ambulancia”.
Tres hospitales. Tres rechazos. Un fallecido. Ninguna respuesta oficial del municipio.
El HDI de Torcuato y la Salita Juana Manso: el colapso en primera persona
Una mujer de 63 años se presentó el 22 de mayo al HDI de Benavídez con la pierna inflamada, presión alta, dolores de cabeza y dolor en el pecho. Tenía una discapacidad certificada. Lo que encontró fue una sala colapsada, bancos rotos y un médico que le respondió a los gritos que esperara afuera. “Me dijo que si estuviera quebrada no estaría parada. Solo le pedí que me atendiera por favor”, relató. Se fue sin atención.
En la plataforma “¿Dónde está el Intendente?”, impulsada por el dirigente político Sebastián Rovira para canalizar reclamos vecinales, la salud concentra cinco denuncias con alto impacto. El HDI de Torcuato es descrito por vecinos como “un desastre, dos horas de demora por guardia”. La Salita Juana Manso, también en Torcuato, acumula críticas por atención deficiente y apenas cinco turnos diarios disponibles.
“Es una vergüenza. La salita a una cuadra de mi casa y nunca atienden”, escribió un vecino en la plataforma. Otro relató que fue con sus hijos para que un médico firmara el alta escolar y se enteró de que solo había cinco lugares para todo el día. “Dos horas esperando que nos atiendan. El edificio muy lindo pero la atención un desastre. Un doctor en plena guardia”, señaló otro usuario desde una salita de Tigre.
El desgano institucional también se lee en los mensajes más cortos: “HDI de Torcuato: pónganse las pilas. Si me duele algo prefiero que me dejen en la colectora. Solo me iré consumiendo sin joder a nadie, acá se cagan en la gente”.
La clínica Sagrado Corazón: protestas, muertes y silencio de las autoridades
El sector privado no queda exento. La clínica Sagrado Corazón, establecimiento de gestión privada ubicado sobre la ruta 202 en Don Torcuato, protagonizó dos protestas masivas en menos de un mes. El 1 de mayo y el 19 de mayo, familiares de pacientes y vecinos se concentraron frente al establecimiento para denunciar casos de mala praxis, negligencias y muertes que atribuyen a la falta de controles internos.
Las denuncias apuntan a diagnósticos incorrectos, falta de estudios básicos, medicamentos equivocados y maltrato físico a pacientes. En al menos un caso documentado, la familia de una paciente fallecida relató que su madre estuvo tres horas en un pasillo antes de que le asignaran una cama. Cuando intentaron trasladarla, no había informe médico disponible y PAMI no autorizó el traslado. Al tercer día, su condición se agravó y entró a terapia intensiva.
“Cuando entramos tenía la bolsa de orina llena o el suero seco. Terminamos siendo más enfermeros que los que estaban acá”, declaró la hija de la paciente. La familia logró reunirse con el director de la institución solo a la fuerza. La respuesta que recibieron, según sus propias palabras: “Acá son todos viejos, los viejos se mueren”.
La clínica Sagrado Corazón no emitió ningún comunicado público en respuesta a las acusaciones.
El gobierno de Zamora no intervino
Ante la acumulación de denuncias en centros de salud públicos y privados del partido, la gestión de Julio Zamora no adoptó ninguna medida pública documentada. No hubo auditorías anunciadas, ni intervenciones en los efectores señalados, ni respuestas a los testimonios difundidos en plataformas vecinales con nombre, fecha y lugar.
La pregunta que emerge del conjunto de reclamos no es nueva en Tigre: ¿qué hace el municipio cuando los vecinos denuncian que el sistema de salud los abandona?
El patrón se repite en cada testimonio: la derivación entre efectores sin coordinación, la falta de personal suficiente en guardias, la ausencia de mecanismos de control sobre prestadores privados y, sobre todo, el silencio institucional ante situaciones que, en más de un caso, terminaron con consecuencias fatales.
La salud no es solo un reclamo vecinal. Es un indicador de gestión. Y en Tigre, ese indicador




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